Ayuda a las almas del Purgatorio a llegar al Cielo en Cuaresma
Durante esta temporada de Cuaresma, recordemos a aquellos que están en el Purgatorio, esperando la entrada al Cielo. Aquí hay cinco formas de ayudarles.

Ofrece Misas por ellos: Una Misa puede ser un poderoso acto de amor y misericordia, tanto para los vivos como para los difuntos.
Únete a los "Sábados de todas las almas": En la tradición oriental de la Iglesia Católica, rezamos por todos los fallecidos durante los sábados de Cuaresma.
Reza el Vía Crucis por ellos: Únete al sufrimiento de María durante la Pasión de Cristo, ofreciendo ese sacrificio por las almas necesitadas.
Practica los Sábados de reparación: Dedica tiempo y esfuerzo para ayudar a las almas del Purgatorio, siguiendo la devoción de los cinco primeros sábados.
Recurre a San José: Únete a la Unión de San José o simplemente pide su intercesión. Él puede ser un poderoso intercesor por las almas necesitadas.
¡Nuestras oraciones y sacrificios pueden hacer una diferencia!
Padre Nuestro.....
Ave María.....
Gloría.....
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Nosotros ayudamos: Ofrecemos oración, sacrificios y la Eucaristía para aliviar su purificación.
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Ellas responden: Aunque las almas en el purgatorio no pueden "merecer" para sí mismas (su tiempo de siembra terminó), la tradición teológica sostiene que sí pueden interceder por nosotros ante Dios como un acto de gratitud.
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2 Macabeos 12, 43-46: Es el fundamento más directo. Judas Macabeo ofrece un sacrificio por los caídos, afirmando que es un "santo y piadoso pensamiento rogar por los difuntos". Si la oración no tuviera efecto, esto sería inútil.
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Mateo 5, 25-26: Jesús habla de una "cárcel" de la que no se sale hasta pagar el último centavo. La economía espiritual sugiere que nosotros podemos ayudar a saldar esa "deuda" con nuestra caridad.
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1 Corintios 3, 15: San Pablo menciona a alguien que se salvará, pero "como quien pasa por el fuego". Es un fuego que purifica, no que destruye.
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Solidaridad: La muerte no rompe los lazos del amor.
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Gratitud: El alma que llega al cielo gracias a tu oración se convierte en tu mayor abogado eterno.
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Humildad: Reconocer que todos necesitamos de las oraciones de los demás, tanto en esta vida como en la otra.